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sábado, 29 de diciembre de 2012

ESA - Hubble view of star-forming region S106









Un ángel de nieve surca los cielos en esta preciosa imagen de la región de formación de estrellas Sharpless 2-106, o S106, tomada por el Telescopio Espacial Hubble.
 
No obstante, las apariencias engañan: detrás de esta delicada fachada se oculta una diabólica estrella que expulsa materia a un ritmo frenético, perturbando la nube de polvo y gas que la rodea.
 
La estrella central tiene una masa equivalente a 15 veces la de nuestro Sol, y se encuentra en las últimas etapas de su proceso de formación.
 
Las ‘alas’ de este ángel, de color azul brillante, son en realidad dos lóbulos gemelos de hidrógeno súper caliente expulsado por la estrella. En esta región la temperatura puede alcanzar los 10.000°C, en contraste con el frío espacio interestelar que la rodea.
 
Un frío cinturón de polvo de color rojo cruza la imagen, ocultando prácticamente a la estrella central. Su luz se refleja en las diminutas partículas de polvo de su entorno, lo que hace que las ‘alas’ parezcan tener ‘venas’ rojas.
 
S106 se encuentra a 2.000 años luz de nuestro planeta en dirección a <i>Cygnus</i>, la constelación del Cisne, y tiene una extensión de unos 2 años luz.
 
Esta es una imagen de archivo, publicada por primera vez en la sección de Ciencia Espacial el día 15 de Diciembre de 2011.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com

domingo, 1 de julio de 2012

Astronomía: Descubren un planeta mayor que la Tierra

Hola mis amigos: AL  VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Un equipo de astrónomos ha descubierto una versión más grande de la Tierra próxima a otro planeta aún mayor y que orbita junto a él en torno a la misma estrella, a unos 1.200 años luz, según un artículo que publica hoy la revista Science Express.
La revista Science Express publica hoy que un equipo de astrónomos ha descubierto una versión más grande de la Tierra próxima a otro planeta aún mayor y que orbita junto a él en torno a la misma estrella, a unos 1.200 años luz. En la foto de archivo, sin fecha, tomada por el telescopio espacial Hubble de una pequeña región de la Nebulosa del Cisne, también conocida como M17.  EFE/Nasa.

 Washington, 26 jun (EFEverde).- Un equipo de astrónomos ha descubierto una versión más grande de la Tierra próxima a otro planeta aún mayor y que orbita junto a él en torno a la misma estrella, a unos 1.200 años luz, según un artículo que publica hoy la revista Science Express.

Los planetas ocupan casi el mismo plano orbital y cuando están más próximos la distancia entre ellos es de 1,95 millones de kilómetros, esto es cinco veces la distancia de la Tierra a la Luna y unas veinte veces menor que la distancia entre cualquiera de los planetas en el sistema solar.
Pero, según los astrónomos de las universidades de Washington (UW) y Harvard, los tiempos de sus órbitas determinan que jamás colisionarán.
"Estos son los dos planetas más cercanos uno al otro que hemos encontrado", dijo Eric Agol, profesor de astronomía en la UW y uno de los autores principales del artículo. "El planeta más grande empuja al más chico y por eso es más difícil encontrar al menor".
4,5 veces mayor que la Tierra
Los planetas, que orbitan la estrella Kepler-36a en la constelación del Cisne, se han designado como Kepler-36b y Kepler-36c.
El planeta b es un cuerpo rocoso como la Tierra aunque con una masa 4,5 veces mayor y un radio 1,5 veces más largo. Kepler-36c, que podría ser gaseoso como Júpiter o lleno de agua, es 8,1 veces más grande que la Tierra y tiene un radio 3,7 veces más extenso.
El planeta más grande fue descubierto originalmente en los datos provistos por el observatorio orbital Kepler, de la agencia espacial estadounidense NASA, que usa un fotómetro para medir la luz de los objetos celestes distantes.
Este instrumento permite detectar un planeta cuando transita entre la estrella en torno a la cual orbita y la Tierra, y reduce brevemente la luz que proviene de la estrella.
Tras ese primer descubrimiento los astrónomos se dedicaron a ver si el sistema contenía un segundo planeta, y Agol sugirió el uso de un algoritmo denominado detección de pulso cuasi periódica para el examen de los datos del Kepler.
Revisan los datos de Kepler
El otro coautor principal del artículo, Joshua Carter, quien trabaja con el observatorio Hubble en el Centro Harvard Smithsonian para Astrofísica, empleó el algoritmo para inspeccionar metódicamente los sistemas planetarios registrados en los datos del Kepler, y vio en el sistema Kepler-36a una señal clara.
"Encontramos ésta en un primer vistazo rápido", señaló Carter. "Ahora revisamos con más cuidado los datos del Kepler para ver si localizamos más planetas".
Los datos mostraron una leve atenuación cada 16 días de la luz que proviene de la estrella Kepler-36a y ése es el período de órbita del planeta Kepler-36c.
Por su parte Kepler-36b orbita la estrella siete veces por cada seis órbitas del 36c, pero inicialmente no se le había percibido debido a su tamaño pequeño y el empujón gravitacional de su compañero de órbita.
Cuando se aplicó el algoritmo, explicaron los científicos, la señal fue inconfundible.
Hierro, hidrógeno y agua
"Si uno observa el patrón de tiempo de tránsito del planeta mayor y el patrón de tiempo de tránsito del planeta menor son como imágenes reflejadas en un espejo", dijo Agol.
Los científicos creen que el 30 por ciento del planeta menor consiste en hierro, y que tiene una atmósfera en la cual menos del 1 por ciento es hidrógeno y helio y con no más de un 15 por ciento de agua.
En cambio, el planeta más grande probablemente tiene un núcleo rocoso rodeado por una cantidad sustancial de hidrógeno y helio atmosféricos. EFEverde
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 Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
 ayabaca@gmail.com
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viernes, 16 de diciembre de 2011

ASTRONOMÍA; Una joven estrella que se rebela contra su nebulosa matriz

Hola mis amigos: AL VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Una de las cámaras de gran campo del telescopio espacial Hubble ha captado esta imagen de una nube de hidrógeno gigante iluminada por una brillante estrella joven. La imagen revela cuán violentas pueden llegar a ser las etapas finales del proceso de formación estelar.

This image from the NASA/ESA Hubble Space Telescope shows Sh 2-106, or S106 for short. This is a compact star forming region in the constellation Cygnus (The Swan). A newly-formed star called S106 IR is shrouded in dust at the centre of the image, and is responsible for the the surrounding gas cloud’s hourglass-like shape and the turbulence visible within. Light from glowing hydrogen is coloured blue in this image. Credits: NASA/ESA



This image shows Sh 2-106, or S106 for short. This is a compact star forming region in the constellation Cygnus (The Swan). A newly-formed star called S106 IR is shrouded in dust at the centre of the image, and is responsible for the the surrounding gas cloud’s hourglass-like shape and the turbulence visible within. Light from glowing hydrogen is coloured blue in this image. The image combines observations from the Hubble Space Telescope (in the centre) with images from the National Astronomical Observatory of Japan’s Subaru Telescope to extend the field of view around the edges of the image. Credits: NASA/ESA/the Hubble Heritage Team (STScI/AURA)/NAOJ.
Pese a los colores celestiales de esta imagen, nada ocurre tranquilamente en la región de formación estelar Sh 2-106, o S106. En ella se aloja la joven estrella S106 IR, que expulsa a gran velocidad material que altera el gas y el polvo circundantes. Esta estrella tiene una masa 15 veces superior a la del sol y está en las etapas finales de su formación; pronto, cuando entre en la fase de su evolución llamada ‘de secuencia principal’ –el equivalente a la etapa adulta de su vida estelar-, se calmará.
Por ahora, S106 IR permanece inserta en su nube matriz, pero se rebela contra ella. El material que eyecta la joven estrella no solo confiere a la nube su forma de reloj de arena, sino que hace que el gas en su interior sea caliente y turbulento. Las complejas estructuras resultantes se aprecian claramente en la imagen del Hubble.
La estrella S106 IR también calienta el gas a su alrededor, haciendo que alcance temperaturas superiores a los 10.000 grados centígrados. La radiación de la estrella ioniza los lóbulos de hidrógeno, haciéndolos brillar. La luz de este gas brillante aparece en azul en la imagen del Hubble.
Una capa gruesa y más fría de polvo, roja en la imagen, separa las regiones de gas brillante. Este material oscuro oculta casi por completo a la estrella, pero no del todo: el joven objeto se asoma por detrás de la parte más ancha del sendero de polvo S106, que se encuentra a unos pocos años luz de distancia en dirección a la constelación del Cisne, fue catalogada con el número 106 por el astrónomo Steward Sharpless en los años cincuenta. La nube en sí misma es relativamente pequeña comparada con otras regiones de formación estelar: su eje más largo mide unos dos años luz. Eso es aproximadamente la mitad de la distancia entre el Sol y la estrella Próxima Centauri, uno de nuestros vecinos estelares más cercanos.

Esta imagen ha sido obtenida con la cámara de gran campo Wide Field Camera 3 del telescopio espacial Hubble. Es el resultado de combinar dos imágenes tomadas en luz infrarroja y una en luz visible, pero sintonizada a la longitud de onda específica de la luz que emite el gas hidrógeno cuando está excitado –conocida como H-alpha-. Esta elección de longitudes de onda es perfecta para obtener imágenes de regiones de formación estelar. El filtro H-alpha aísla la luz emitida por el hidrógeno en las nubes, mientras que la luz infrarroja brilla a través del polvo que a menudo oscurece estas regiones.
Guilleermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@hotmail.com
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