domingo, 27 de octubre de 2013

National Geographic: Solsticio de Verano

Sol escondiéndose
Sol escondiéndose
Cortesía de Georgi Licovski, European Pressphoto Agency
El verano empieza oficialmente hoy, con el solsticio de verano, haciendo que el 21 de Junio sea el día más largo del año, al menos en el hemisferio norte.

En general, la fecha exacta del solsticio de verano cambia de año a año, “pero hay un cambio mayor cuando se trata de un año bisiesto”, explica Mark Hammergren, un astrónomo del Planetario Adler en Chicago.
“Pero se mantendrá alrededor del 20 o 21 de Junio”
El sol más alto a mediodía.
Los solsticios son el resultado de la inclinación del eje norte-sur de la tierra 23.4 grados relativos a la eclíptica, el plano de nuestro sistema solar. Esta inclinación causa que distintas cantidades de luz solar alcancen diferentes regiones del planeta durante  la órbita de la tierra alrededor del sol.
Hoy el Polo Norte está más orientado hacia el sol que cualquier otro día de 2013. (El punto contrario corresponde al hemisferio Sur, donde hoy es el solsticio de invierno, el día más corto del año).
Como resultado de la inclinación de la tierra, la trayectoria del sol alcanza su punto más alto en el solsticio de verano, para comenzar a descender luego el resto del verano.
El día del solsticio es el día más largo del año – No el más caluroso.
En el solsticio de verano, el hemisferio norte recibe más luz solar que cualquier otro día del año, pero esto no significa que el primer día de verano sea el más caluroso.
La atmosfera y el océano actúan como barrera para el calor, absorbiendo y re-radiando los rayos solares. Aunque el planeta absorbe muchos rayos solares en el solsticio de verano, se necesitan muchas semanas para liberar esa energía. Como resultado, el día más caluroso del verano normalmente coincide con Julio o Agosto.
“Si lo comparas con encender un horno, lleva bastante tiempo calentarlo”, explica Robert Howell, un astrónomo de la universidad de Wyoming. “Y después de apagarlo tarda un buen rato en enfriarse. Pasa lo mismo con la tierra”
Otra creencia popular errónea, dice Hammergreen, es que durante el verano – y especialmente durante el solsticio de verano- La tierra está más cerca del sol que en otros momentos del año.
En realidad, la inclinación del eje de la tierra tiene más influencia en las estaciones que la distancia de la tierra al sol. “Durante el verano del hemisferio norte, realmente estamos más alejados del sol”, afirma Hammergreen.
El primer día de verano era la fecha de muchas celebraciones religiosas
El solsticio de verano ha sido reconocido y celebrado por muchas culturas a lo largo y ancho del mundo.
Los antiguos Egipcios, por ejemplo, construyeron las Grandes Pirámides de forma que el sol, visto desde la esfinge, se situase exactamente entre dos de las pirámides en el solsticio de verano.
La cultura Inca celebraba su correspondiente solsticio de invierno con una ceremonia llamada Inti Raymi, que incluía ofrendas de comida y sacrificios de animales e incluso personas.
Recientemente, arqueólogos descubrieron restos de un observatorio astronómico en una ciudad Maya en Guatemala, en la que los edificios estaban diseñados de modo que se alineaban con el sol durante los solsticios. Durante esos días, la población de la ciudad se resguarda en el observatorio para controlar a su rey apareciendo en los cielos,
Y quizás el más famoso, el Stonehenge en UK, ha sido asociado con los solsticios de verano e invierno por más de 5.000 años.
 
El solsticio de verano ya no es lo que era
Para muchas de las culturas antiguas, el solsticio de verano no era solo una excusa para festejar o rezar, se trataba de algo esencial para su existencia.
Asociado con la agricultura, el solsticio de verano era un recordatorio de que las cosechas habían llegado a su punto álgido.
“El calendario era muy importante – mucho más de lo que lo es ahora”, afirma Ricky Patterson, un astrónomo de la universidad de Virginia. “La gente quería saber qué era lo que iba a pasar, para poder estar preparados”·
Pero para muchas culturas modernas – y la Americana en particular – los solsticios y equinoccios ya no atraen la misma atención que antes.
“Los únicos que realmente prestan atención a lo que está pasando fuera de forma regular son los agricultores, ya que es importante para sus cultivos y cosechas”, dice Jarita Holbrook, una astrónoma cultural de la Universidad de Arizona en Tucson.
Pero somos una cultura mucho más de interiores en este momento, por lo que tenemos menos conexión con el cielo.
Hammergreen sostiene que no le parece algo negativo que la importancia de los solsticios haya decaído en la sociedad moderna.
“Las culturas antiguas  y algunas religiones modernas le prestan mucha atención a algunos alineamientos naturales, y hay mucho misticismo y poderes sobrenaturales unidos a esto”, afirma Hammergreen.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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